El objetivo que todo equipo de fútbol desea, es ganar un encuentro y si es por un amplio margen mejor, esto implica que se deben generar las mayores oportunidades de convertir en el arco contrario, para lograr este objetivo la defensa contraria se debe evadir, y la forma más eficiente y profesional, es que los jugadores involucrados tengan un estilo de juego con tácticas y técnicas específicas, que puedan desplegarse en un juego de conjunto y asociado que permita desbaratar cualquier defensa, este estilo de juego debe ser entrenado de forma tal que se constituya en un hábito en los jugadores , ya que de nada vale tener jugadores brillantes cuando existe un desacople y una carencia de juego en conjunto tan brutal como las que observamos en varias competencias de la selección argentina donde vemos al mejor jugador del mundo batallar en soledad absoluta y rodeado de jugadores contrarios , sin recibir ningún tipo de asistencia por parte de sus compañeros en la selección argentina.
Figura 1 – Argentina vs Chile, Messi se vé en soledad, rodeado de 9 jugadores contrarios, aunque parezca un montaje no lo es, esto se denomina carencia absoluta de juego coordinado y grupal.
Figura 2 – Argentina vs Venezuela, Messi aquí se vé rodeado de 6 jugadores venezolanos, no se observa ningún jugador argentino cerca.
Figura 3 – Argentina vs Uruguay, Messi nuevamente batallando aislado, rodeado de 6 jugadores contrarios.
Durante dos décadas la selección de Argentina tuvo en sus filas al mejor jugador del mundo, pero su extraordinario potencial fue muy desaprovechado debido a la carencia de un plan de juego que permitiera desplegar su gran potencial, viéndose muchas veces obligado a enfrentar en solitario a sus contrincantes, la eficiencia de un conjunto no reside en la suma de las capacidades individuales aisladas , sino en el despliegue de un estilo de juego colectivo donde cada jugador no solo aporte su capacidad propia sino que genere opciones, alternativas para el desarrollo exitoso del juego.
La sincronización de los potenciales individuales generarán un rendimiento colectivo muy superior a la dependencia de lo que puedan gestar sus jugadores habilidosos de forma aislada.
Figura – 4 : En la década de los años 70, el seleccionado de los Países Bajos marcó la historia del fútbol mundial por su brillante juego colectivo, conocido como “la naranja mecánica”.
Este seleccionado poseía la característica de que sus jugadores desarrollaban una gran movilidad con rotaciones constantes que dificultaban la marca del contrario, era un estilo de juego basado en la posesión, pases precisos y triangulaciones, convirtiéndolos en un equipo altamente técnico y físico, este despliegue de conjunto tan veloz y eficiente fue definido como “el futbol total” , dejando un legado futbolístico que dejaba en claro la excelencia que se logra cuando un conjunto funciona con movilidad, precisión y sincronía.
“Estos ejemplos dejan en evidencia que la sincronía no es un concepto abstracto ni una cualidad espontánea, sino el resultado de un estilo de juego entrenado y sistematizado. Sobre esta base conceptual se desarrollan técnicas específicas orientadas a acelerar el juego colectivo, como el denominado Juego Relámpago, cuya aplicación práctica se apoya precisamente en la coordinación temporal de decisiones y movimientos entre varios jugadores.